Investigadores de la Universidad de Melbourne analizarán el veneno para analizar sus posibles usos médicos. Investigadores de la Universidad de Melbourne han descubierto cuatro nuevas especies de pulpo en la Antártica, cuyo veneno funciona a temperaturas bajo cero.
Aunque los expertos ya sabían que había pulpos en esta zona, lo que sorprendió al equipo fue la enorme diversidad biológica y cómo la selección natural cambió la forma en que cazaban y la naturaleza de su veneno.
"Encontramos que el veneno puede funcionar a temperaturas bajo cero. Fue muy notable ver lo bien que los pulpos se han adaptado a la vida en la Antártica", dijo Bryan Fry, que encabeza el equipo de investigadores.
Ahora, los científicos analizarán el veneno para analizar sus posibles usos médicos en tratamientos para el dolor, alergias o para el cáncer. "Queremos analizar los componentes del veneno y así averiguar si podrían ser útiles en el desarrollo de medicamentos", puntualizó Fry.