14/07/2010

Dinamita en el mar

¿Saben lo que es vivir en un barco de pesca? ¿Saben cual es el sueldo de un pescador? En los últimos días, la Guardia Civil efectuó esta semana la primera gran redada en Galicia desde el año 2000 contra la pesca con explosivos. Están acusados de delitos de tenencia de explosivos y contra el medio ambiente, que pueden suponer penas de entre dos y ocho años de cárcel. Nada nuevo bajo el sol.


En 1906, la Liga Marítima de A Coruña pedía al entonces Ministerio de Marina que persiguiera el uso de explosivos para fines pesqueros. En los años veinte en la prensa gallega se publicó un manifiesto con el lema “El que usa la dinamita en la pesca es un mal padre, porque les roba el pan a sus hijos”. En 1928, en Buenos Aires, El Correo de Galicia, calificaba la pesca con explosivos de cáncer que “corroe y devora la economía de la clase pescadora, la absorbe y la arruina”. Por supuesto no es un problema exclusivamente gallego o español. Tal como constata la FAO en numerosos informes, en muchos lugares del mundo se encuentran con el mismo problema y no existe una solución fácil. Tal vez el fomento decidido de la Acuicultura como complemento a la Pesca extractiva puede ser una ayuda.
Ya en el 2006 el comisario europeo de Pesca, Joe Borg, afirmó en respuesta a una pregunta parlamentaria presentada por el eurodiputado gallego del PP, Daniel Varela, que está al corriente del “uso ocasional de dinamita” por parte de algunos pescadores y que va a pedir al Gobierno español “información más detallada al respecto”. No obstante, el comisario precisó que, dado que el control de las actividades pesqueras es competencia de los Estados miembros, corresponde a los mismos garantizar que no prosiga esta práctica ilegal y que la Comisión “tratará de que los Estados miembros cumplan esta obligación”. La pesca con dinamita está expresamente prohibida por el artículo 31 del Reglamento para la conservación de los recursos pesqueros a través de medidas técnicas de protección de los juveniles de organismos marinos de 1998. Por tanto son la Xunta de Galicia y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino los responsables de evitar estas agresiones al medio ambiente. La pesca con explosivos está triplemente penada como delito medioambiental, como delito penal y como infracción muy grave, según la ley de pesca marítima.
En un juicio sobre hechos sucedidos en el 2006 un investigador destacó que no existen estudios en Galicia sobre la repercusión de este tipo de prácticas en el medio ambiente, y eso que en Galicia tenemos la mayor concentración de investigadores marinos por metro cuadrado de España.

Algunos pescadores se dedican a esta actividad porque es una forma fácil de obtener cantidades de pescado con poca inversión de tiempo y esfuerzo. Como casi no provoca destrozos en los peces que mata, se pueden comercializar. Las capturas obtenidas a través del uso de explosivos se pueden determinar mediante las siguientes características: en especies pelágicas: los peces presentan notoria flacidez del músculo, los ojos pueden estar fuera de la cavidad ocular y presentar aspecto sanguinolento, la vejiga natatoria y el hígado están dañados, la masa visceral suele estar dañada y el orificio anal presenta restos de sangre. En las especies demersales (de fondo) se detecta una notoria flacidez del músculo, el estómago puede salir por la boca y el músculo suele presentar pequeñas hemorragias. Las redes de enmalle causan daños en la zona de los opérculos.

No hay que obviar que la pesca con explosivos es una práctica de alto riesgo, como lo demuestra la presencia en los puertos de pescadores veteranos con manos y dedos amputados. Incluso se han producido naufragios de barcos nunca aclarados que algunos sospechan que podrían estar relacionados con utilización de dinamita.

Generalmente, se utilizan bombas con botellas o contendedores rellenos de fertilizante a las que le agregan una mecha. Al explotar, crean grandes cráteres en el fondo del mar. La pesca con dinamita tiene un enorme impacto sobre el ecosistema y sobre la biodiversidad. La onda de la explosión afecta a otras especies de peces e invertebrados que forman parte de la cadena trófica. Es pan para hoy y hambre para mañana.

También es un peligro para mamíferos marinos como delfines, para aves y reptiles como tortugas marinas.
No creo que la solución pase por sanciones durísimas (ejemplarizantes las llaman algunos) y demonizaciones colectivas. Solo cuando los pescadores comprendan que ese beneficio “rápido” y “facil” es muchísimo menor que el daño a medio y largo plazo que causan y su influencia en su futuro profesional y el de sus descendientes desaparecerá el uso de explosivos en la pesca. Y la responsabilidad es tanto suya como del Estado, que tiene los medios necesarios para instruir y no solo perseguir. Como en el caso Dreyfuss, no condenemos sin haber recogido toda la información y oído a todas las partes.




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