El característico color herrumbroso presente en las plumas del quebrantahuesos siempre ha suscitado un interés especial. Dicho color ocráceo, es adquirido por los baños de barro ricos en óxido de hierro que se dan los individuos de esta especie, fundamentalmente en la edad adulta y en más proporción, las hembras. Pero, ¿a qué obedecen estos baños?
Parece que el quebrantahuesos no tiñe sus plumas blancas, ni para camuflarse con el entorno, ni para proteger su majestuoso plumaje del deterioro, ni si quiera para controlar a los parásitos externos; todas ellas, hipótesis barajadas durante mucho tiempo. Lo más probable es que el Gypaetus adquiere esta coloración naranja como símbolo de la dominancia jerárquica de un territorio ante los otros individuos.
En el CCQ, los ejemplares de la especie no tienen la opción de buscar aguas ferruginosas para poder realizar sus baños, por lo que los cuidadores, les preparan cuencos con baños de barro que las aves utilizan con bastante frecuencia.