22/03/2010

Ian Newton sostiene que los cambios migratorios en las aves se están produciendo a una "sorprendente velocidad"

Ian Newton, profesor de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y uno de los más destacados expertos internacionales en el estudio de la migración de aves, ha confirmado en su intervención en el II Congreso Internacional sobre Migración de Aves y Cambio Climático que “los cambios migratorios se están produciendo a una sorprendente velocidad”. A escala evolutiva; estas alteraciones se producían de forma natural en periodos dilatados de tiempo –siglos e incluso milenios- y actualmente están teniendo lugar en decenios.
Estos cambios en la migración de las aves suponen un nuevo reto para la conservación de las especies y obligará a establecer pautas de conservación más dinámicas que las actuales. La invernada de muchas especies de aves, como el águila culebrera, la calzada o la cigüeña blanca, entre otras, que hasta ahora se producían en África, tienden actualmente a situarse en el sur de la Península Ibérica, lo que conlleva nuevas responsabilidades de conservación.

El Estrecho de Gibraltar, un termómetro para medir los patrones de migración

El Congreso ha profundizado también en los denominados “embudos migratorios”, lugares como el Estrecho de Gibraltar que concentra una parte importante de las aves migratorias de Europa; se estima que atraviesan el Estrecho más de treinta millones de aves de 380 especies diferentes todos los años, de las que aproximadamente 500.000 son rapaces, según los últimos datos de la Fundación Migres. La importancia estratégica de estos lugares reside en su condición de termómetros para medir los cambios en las poblaciones y en los patrones de migración que se están produciendo en estas aves.

De igual manera, se ha debatido intensamente sobre los cambios que han sido observados en las aves como respuesta a los cambios globales inducidos por la actividad humana: las migraciones de las aves son más cortas y cada vez llegan antes a las zonas de cría. En este sentido, se ha analizado si las alteraciones son meramente de comportamiento o son más profundas y responden a cambios de carácter genético, en cuyo caso estaríamos ante una modificación evolutiva de las especies.

Última tecnología para el seguimiento de las aves migratorias

Estudiar la respuesta de las aves migratorias ante los efectos del cambio climático es posible gracias a dispositivos de última tecnología que permiten conocer, entre otros muchos aspectos, el ritmo cardiaco de los individuos durante las migraciones.

Por medio de tecnología satelital, se ha podido seguir la migración de varios ejemplares de aguja colinegra –un ave limícola semejante a una pequeña zancuda de aproximadamente doscientos gramos de peso- en su trayectoria desde Alaska a Nueva Zelanda, atravesando el Océano Pacífico en un vuelo sin paradas de una semana de duración, durante el que recorre 17.500 kilómetros. Así, por primera vez, se ha podido conocer con absoluta precisión la ruta seguida y su impresionante capacidad de vuelo y navegación.

Igualmente, con los geolocalizadores –posicionamiento geográfico a través de la intensidad lumínica que detectan los sensores que llevan incorporados las aves- se ha obtenido nueva información de las zonas de invernada en África de, entre otras especies, el cernícalo primilla. Gracias a este dispositivo, de un gramo de peso y que lleva incorporado un reloj que indica la longitud y latitud en las que se encuentra el ave, se ha comprobado que los ejemplares marcados tenían como destino el mayor dormidero de cernícalos primilla del mundo, situado en Senegal, donde se concentran 30.000 ejemplares de la especie, el equivalente a toda la población estimada de Europa. Hasta ahora, África ha sido un continente del que los expertos tenían muy poca información en referencia a la migración.

Asimismo, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Pulido, ha puesto de manifiesto en el Congreso que no todas las especies están teniendo la misma respuesta al cambio climático. Alguna de ellas, como el colirrojo o el papamoscas cerrojillo –aves pequeñas del grupo de las paseriformes- están reaccionando inadecuadamente a este cambio. De hecho, sus poblaciones están sufriendo un gran declive, llegándose a reducir hasta un 80 por ciento en los países del centro de Europa.

Barreras migratorias

Los expertos internacionales que están participando en el Congreso internacional organizado por la Fundación Migres, que concluye mañana, han abordado también la grave cuestión de las barreras migratorias. El desierto del Sahara, que en su parte más estrecha tiene una distancia de aproximadamente 1.700 kilómetros, es una barrera difícil de franquear para muchas especies. Los investigadores han puesto de manifiesto que una tercera parte de los ejemplares jóvenes de las aves migratorias rapaces mueren en este trayecto por causa de las elevadas temperaturas, la falta de agua y alimento y las tormentas de arena. Dado que el calentamiento global en esta parte del mundo está aumentando la extensión del desierto, esta barrera natural se está haciendo cada vez mayor y, probablemente, eleve de manera sensible la mortalidad de este grupo de aves en sus próximas migraciones.

Otra importante barrera en la migración de aves entre Norteamérica y América del Sur, especialmente para las aves planeadoras y las paseriformes, es la travesía del Golfo de México, una zona en la que cada vez son más frecuentes los tornados, que producen una mortalidad cada vez mayor en estos grupos de aves.
Predicción de los flujos migratorios

Otro de los expertos investigadores que está participando en el Congreso, Bruno Bruderer, miembro del Instituto Suizo de Ornitología, está trabajando en la modelización de la migración mediante el uso de radares. Apoyados en esta tecnología, están siendo capaces de predecir el número de aves, la intensidad migratoria y el flujo que sobrevolará una zona concreta a una hora determinada, de manera similar a la información que actualmente ofrecen las agencias de meteorología sobre la previsión de la temperatura, la nubosidad o las precipitaciones.

Al término del Congreso, los expertos reunidos aprobarán unas conclusiones que serán debatidas y, en su caso, aprobadas por el Grupo de Expertos en Biodiversidad y Cambio Climático del Consejo de Europa, del que forman parte 54 países, en la reunión que celebrarán el próximo mes de junio en Reykjavík (Islandia).




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