A la legítima agenda indígena sobre los derechos territoriales corresponde ir adjunta la agenda de manejo y conservación de los bosques comunales. En este contexto el manejo forestal comunitario aparece como un tema relevante. Es propósito...
Parece cada vez más probable que ningún acuerdo vinculante surgirá de Copenhague y que el Norte intentará abandonar el Protocolo de Kyoto. También parece probable que se apruebe alguna clase de acuerdo sobre reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques (REDD). Existe el grave peligro de que REDD funcione como forma de disimular el fracaso del Norte en reducir drásticamente sus emisiones.
La denominación de “bosques plantados” es un término acuñado por la FAO con el objetivo de equipara los cultivos forestales con los bosques, que poco a poco se ha ido extendiendo y asimilando por numerosos organismos internacionales y nacionales, lo que han aprovechado las multinacionales del sector forestal para incidir en esa equiparación, como se ha demostrado en el último Congreso Forestal Mundial celebrado el pasado mes de octubre de 2009 en Argentina.
La concepción de la desertificación como un problema macroeconómico que involucra aspectos financiero, productivo, ambiental y de la sociedad civil, es un objetivo primordial de Christian Mersmann, del Mecanismo Mundial de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Las industrias pastero-papelera, del tablero y de la madera y el mueble, representadas por ASPAPEL, ANFTA y CONFEMADERA, han suscrito un Manifiesto de Compromiso Ambiental con la Certificación Forestal, hecho público en el V Congreso Forestal Español, que se celebra en Ávila. El Manifiesto denuncia la falta de madera española certificada en el mercado y urge a la Administración y a los propietarios forestales a comprometerse seriamente en el proceso de certificación, como ya lo han hecho las industrias forestales.
Como cada año, asistimos resignados al mismo panorama. En la Península Ibérica, miles de hectáreas de bosque se han consumido, pero no todo queda aquí. En la prensa vemos como en otras partes de la Tierra: California, Grecia, Australia.. se repiten con más intensidad violentos incendios que lo devoran todo a su paso. Y es que el fuego no perdona; todavía menos, cuando cuenta con un aliado alimentado por el hombre, como el cambio climático.
Mientras para la mayor parte de la humanidad el cambio climático significa un desastre, unas pocas personas con mentalidad empresarial lo perciben como una buena oportunidad de negocios. De la forma en que lo ven, el cambio climático es una cuestión de emisiones de carbono, y el carbono puede ser manejado como una mercancía en el mercado global.
La frontera agropecuaria sigue avanzando inexorablemente sobre los bosques. Una vez extraídas las especies maderables, consideradas como las únicas "de valor", las tierras son desmontadas para realizar otros usos del suelo que en la mayoría de los casos lo agotan en pocos años y son abandonadas para proceder a nuevos desmontes; de esta forma la tasa de deforestación ha alcanzado cifras alarmantes con los conocidos daños a la biodiversidad y al ambiente que ello implica.
La FAO publicó recientemente la edición 2009 de su informe “Situación de los Bosques del Mundo” donde, como de costumbre, las plantaciones de árboles forman parte de dichos “bosques”. A pesar de toda la evidencia documentada por el WRM y otros, que prueba que los monocultivos de árboles terminan siendo un desastre social y ambiental – que incluye la destrucción de los bosques – la FAO continúa otorgando un disfraz “ecológico” a la industria de las plantaciones, al definirlas como “bosques plantados”.