Los Estados Unidos de América fueron pioneros en la conservación de la naturaleza. Como país en estrecho contacto con un medio natural agreste y extenso, sobre todo en sus primeros años como nación y muy especialmente en la mitad occidental del continente, fue el primero en declarar un parque nacional para la conservación de un espacio conocido como Yellowstone.
En su reciente libro, Eduardo Punset nos invita a un viaje hacia el optimismo con la idea de que cualquier tiempo pasado fue peor. Yo, que me considero un optimista, encuentro que los mensajes positivistas sin una argumentación convincente tienen el efecto contrario al deseado y por ello busco con cuidado las razones para una mirada optimista ante lo que se ve como un turbio futuro.
Existen millones de planetas desconocidos en el Universo, pero sólo uno ha sido olvidado. El planeta azul, el planeta mutante, el tercero en el Sistema Solar, el más denso, el único que parece albergar vida, ha caído en el olvido. A pesar del aprecio de muchas culturas por la madre Tierra y el respeto que le profesamos la mayoría de los humanos a título individual, no lo tenemos presente cuando llegan los momentos clave. Las prioridades son otras y las discrepancias entre regiones y países se vuelven insalvables cuando la crisis del actual sistema económico arrecia.
El doctor Rajendra K. Pachauri, Premio Nobel de la Paz por su labor en la lucha contra el cambio climático, es una de las voces científicas más autorizadas en este terreno. Dirige el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, cuyos informes son la referencia de toda negociación internacional en torno al calentamiento global. La revista española Ethic le entrevista en su despacho de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.
Eficiencia energética, energía procedente de fuentes renovables, energía nuclear y captura y almacenamiento de CO2. La hoja de ruta europea (hacia la descarbonización) dispara en todas direcciones: ahorro de energía, energías limpias, energías sucias que no emiten CO2 (la nuclear) y energías sucias que sí lo emiten pero que lo capturarán. Sí, da la sensación de que lo que intenta la Comisión Europea es no enfadar a nadie.
Tras el cierre de la conferencia sobre el clima de Durban el domingo pasado, cuando todas las delegaciones hemos vuelto a nuestros cuarteles generales, es el momento de analizar lo allí ocurrido. ¿Cómo se puede calificar el resultado final? ¿Ha sido positivo? ¿Qué papel ha jugado la Unión Europea (UE) y qué hemos obtenido en Durban?
La Cumbre de Durban terminó el sábado a las 4:00 de la madrugada. Pero no sólo terminaron las negociaciones, sino también el Protocolo de Kyoto. Los delegados políticos solo han mantenido el nombre del acuerdo, que queda muy lejos de los compromisos necesarios que debían alcanzarse.
El mayor puerto exportador de carbón del mundo, Richards Bay, a dos horas en coche de Durban, seguía ayer enviando calentamiento global al planeta como símbolo de que todo sigue igual tras la cumbre del clima de la ONU en la ciudad surafricana.
Los recortes presupuestarios estatales, el descenso en los objetivos de fomento de las energías renovables y las subvenciones al carbón pesado y las centrales nucleares son los motivos de que la "política española en materia de energía y lucha contra el cambio climático" haya sido calificada con una raquítica E (en una escala de la A a la G) por la organización ecologista WWF y la consultora Ecofys.
Con motivo del comienzo de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático en Durban, Survival International hace un llamamiento a que se tengan en cuenta los conocimientos ecológicos de los pueblos indígenas a la hora de tomar decisiones globales sobre cambio climático.