Según la FAO, detener la deforestación no es un asunto político, ni social, ni ambiental: es sólo una cuestión de definiciones.
Reproducimos a continuación la versión castellana ampliada del texto íntegro del artículo parcialmente aparecido en la voz “Medi Ambient” del dossier 50 paraules que expliquen un país con que el diario Público inauguraba su suplemento en catalán el pasado 23 de abril del 2010. Por razones de espacio, la versión publicada era bastante más corta.
El 19 de abril dio comienzo en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, convocada por el presidente boliviano Evo Morales. Este es el mensaje que envió a esa Conferencia el escritor uruguayo Eduardo Galeano.
Uso sustentable de plantas medicinales
Tiquipaya, Bolivia. Más de 35 mil personas respondieron a la convocatoria que lanzó Bolivia a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), en Cochabamba, del 19 al 22 de abril. La tercera parte vino de 142 países en cinco continentes. La mayoría de los participantes fueron movimientos sociales, campesinos, indígenas, organizaciones de mujeres, ambientalistas, pescadores. También acudieron representantes de gobierno de 47 naciones, académicos, intelectuales, activistas, artistas, músicos. Se debatió intensamente en 17 grupos de trabajo convocados por los organizadores y 127 talleres autorganizados.
Cochabamba, Bolivia. Eran las 11 de la mañana y Evo Morales había transformado el estadio de futbol en un gigantesco salón de clases, y había reunido una variedad de objetos de utilería: platos de cartón, vasos de plástico, impermeables desechables, jícaras hechas a mano, platos de madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un punto principal: para luchar contra el cambio climático necesitamos recuperar los valores de los indígenas.
La Comisión Europea sostiene que la etiqueta ecológica europea (EU Ecolabel) sólo se otorga a “los mejores productos, los más amigables para el medio ambiente”. Pero cuando se otorga dicha etiqueta a Golden Plus y Lucky Boss, dos marcas de papel para fotocopias fabricadas por Pindo Deli, una subsidiaria de Asia Pulp and Paper, tal afirmación se convierte en maquillaje verde.
En diciembre de 2009, la Justicia de Santa Fe dictó un fallo inédito, con posibles impactos en el modelo agropecuario de la Argentina, al dejar firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de zonas urbanas de la ciudad de San Jorge, en el oeste provincial. La medida fue decidida por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) de Santa Fe, que dio otro paso inédito: ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. El 23 de febrero pasado, el Tribunal Superior de Justicia de Jujuy, República Argentina, emitió un fallo que sienta precedente en los cuestionamientos sobre la minería a gran escala. Hace hincapié en el principio precautorio –ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable es necesario tomar medidas protectoras– e invierte la carga de la prueba: las poblaciones cercanas a los yacimientos no deberán probar los perjuicios sino que el gobierno y las empresas tienen que aportar pruebas ciertas de que la actividad extractiva no afecta ni afectará el medio ambiente.
El modelo de pesca actual no es sostenible. Los datos sobre la explotación pesquera de los últimos años advierten de la necesidad de cambio en esta industria alimentaria. El mar no es una fuente inagotable de recursos y se empieza a notar. El 52% de los recursos globales pesqueros están plenamente explotados, el 16% están sobreexplotados y el 7%, agotados, según datos de la FAO.
Los habitantes del pueblo de Taiji, situado en el sudeste japonés, defienden la caza y consumo de carne de delfín como una tradición centenaria. De esta manera, se llega a la captura de entre veinte y cuarenta mil delfines al año por los pretendidos “derechos” de los pescadores y la población local.